Este pasado mes de marzo fue el mes de las solicitudes a los colegios e institutos; y este mes de abril le toca el turno al primer ciclo de educación infantil, una autentica pesadilla para padres por varios motivos que comentaremos a continuación.
A finales de enero comienza la carrera de jornadas de puertas abiertas de los colegios, en la que los padres se dan cuenta de que aunque la oferta educativa de los colegios públicos en Málaga (82%) es mayor que la de concertados y privados, dichos colegios dejan mucho que desear, ninguno parece reunir todas las condiciones y preocupa bastante el nivel educativo que parece “flojo” en cualquier público, en el que además añadimos que más de la mitad de dichos colegios NO son bilingües.
Con respecto a las instalaciones generales la cosa no mejora:
El comedor es una autentica vergüenza ya que solo el 33% tienen cocina, el resto utilizan empresas de catering, por lo que dicha comida no es de calidad ya que viene recalentada perdiendo nutrientes y provocando que la comida no este tan buena, aparte de la infinidad de testimonios de monitores de comedor, profesores, padres y alumnos que confirman que el aspecto y el sabor no es apetecible por muy “equilibrada” que sea la dieta dictada por un nutricionista.
Teniendo en cuenta la zona en la que estamos, Málaga, y agravado por el cambio climático, de sobra es conocido que hay meses donde es insoportable estar sin ningún tipo de sistema de refrigeración, y nos encontramos de que es raro, muy raro, que un colegio publico tenga aire acondicionado en sus aulas y zonas suficientes de sombra en sus patios, por lo que niños, profesores y demás trabajadores sufren de estrés térmico lo que conlleva a que los niños no puedan mantener de forma óptima su atención y aprender.
Los baños son muy viejos, hay muchos colegios que parecen medio en ruinas, con pequeñas modernidades en las aulas como pizarras electrónicas y el resto del mobiliario de la posguerra, el equipo deportivo entre otras cosas es de pena en muchos de esos colegios. La accesibilidad por desgracia brilla por su ausencia en algunos de estos colegios, se puede encontrar con facilidad aunque parezca sorprendente, escaleras sin rampa o ascensor.
Y por último la creencia peligrosa de que si es “gratis”(se paga con los impuestos), es peor que cuando pagas, viéndose un fenómeno preocupante de padres que escogen la concertada como un intento de suplir esas deficiencias que sienten que tiene la pública y sentir que así sus hijos estarán igual de bien que una privada que es lo que se considera que es lo “mejor” aun cuando tengan que achucharse para llegar. Por lo que nos encontramos aulas llenas en la concertada y la privada, dejando incluso niños fuera porque ya no quedan plazas, y públicos vacíos que les cuesta llenar sus aulas agrabado también por la bajada de natalidad.
Autor: Sonia